LE DECÍAN LOCA

Hace unos días un amigo me compartió este texto:

A mi abuelita le decían loca, pero no era loca, era una mujer muy sabia, y por supuesto hablaba diferente, solía decir: “los ojos sirven para escuchar”, y la  gente se reía.

Yo era un niño de diez años y no comprendía, al igual que todos creía que mirábamos con los ojos, y pensaba que quizás mi abuelita estaba loca.

Pero lo que decía se me grabó en el corazón y un día le pregunté: abuelita… ¿Con qué miramos?, esperaba que me dijera, “con los ojos”, pero ella respondió, con el corazón“.

Siempre la observaba y notaba que cuando se levantaba de buen humor, cantaba: un día la escuché decir: “hoy me he puesto mi vestido de veinte años”. Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba nada más, ¿qué puede hacer un niño, sino escuchar? Si mi abuelita estaba triste decía estar vestida de niebla, “hoy tengo ochenta años” la escuché decir.

Al fin, con mucho esfuerzo pude terminar la educación primaria, éramos muy pobres y para poder ir a la escuela, yo tenía que madrugar para ayudar a mi abuelita.

El día de la clausura llegó y fue un día muy triste para mí, porque todos mis compañeros pasaban de la mano de sus padres, pero yo nunca conocí a los míos, mi abuelita me decía que siendo muy niño mi papá abandonó a mi mamá, y por eso ella se había tenido que ir a la ciudad a buscar la vida.

Cuando cumplí los 14 años, mi abuelita enfermó de gravedad, yo lloraba mucho porque no quería que se muriera, ella me llamó a su lado, tomó fuerte mis manos y me dijo: “no tengas miedo ni te pongas triste, la muerte no es para siempre”. Entre lágrimas la ví sonreír y pensé: no se da cuenta de lo que dice, yo sabía que si uno muere es para siempre.

Era niño y no entendía sus palabras, y ése día, que ha sido el más triste de mi vida, murió mi abuelita, la mujer más hermosa que vieron mis ojos y a quien quise con toda mi alma, fue quien me crió desde niño y alentó mis sueños.

Ha pasado mucho tiempo, y la vida me llevó por mil senderos buscando mi destino, ahora tengo más años, y comprendo perfectamente sus enseñanzas… Sí, abuelita, hoy podemos tener 20 años y al día siguiente tener 80, todo depende de nuestro estado de ánimo, y tienes razón… los ojos sirven para escuchar, porque debemos mirar con atención a quien nos habla, y para conocer la esencia de una persona tenemos que mirarla con el corazón.

Abuelita tenías razón, la muerte no es para siempre… solo muere lo que se olvida, yo te recuerdo con mucho cariño, te amo, siempre fuiste la mujer más amorosa y sabia de este mundo, siempre pusiste tu corazón en todo lo que hacías y decías, mientras viva siempre estarás en mi corazón, ayudándome a ver la vida a través de ti.

Ahora, en sueños platicamos, nos reímos de sus métodos de enseñanza, una noche mientras platicábamos me dijo; “he notado que te molestas cuando tus amigos te dicen loco, eso no está bien, es natural que el nieto de una loca sea un loco”, por primera vez le repliqué; abuelita te equivocas, no siempre el nieto de una loca tiene que ser loco, a veces es como ella un poeta.

Hoy con orgullo puedo decir, soy un loco y soy poeta, ya no me molesta que me llamen loco, porque a través de mi locura aprendí a descubrir la vida y lo hermoso de este mundo.

A mi abuelita le decían loca, pero no era loca, era maestra y poeta ella me enseñó, a mirar con el corazón, escuchar con la mirada y a descubrir que la muerte no es para siempre.

Artículos relacionados

¿FIN O REINICIO?

“No importa cuánto tiempo vivamos, sino cómo”. – Philip James Bailey El exitoso actor inglés Michael Caine, recibió en el año de 1992 a sus 60 años un guion para actuar en una película, pero por primera vez en su carrera no le ofrecían el papel del protagonista principal, no era el héroe, sino el padre. […]

MIS 75 AÑOS

Hoy 9 de marzo de 2024, quiero expresar mi gratitud inmensa para con mi familia y amigos, por acompañarme en diferentes tramos de mis 75 años, pero sobre todo por permitirme vivir en sus corazones. Especial agradecimiento a mis papás Mario y María Cristina, a mi esposa Doris, a mis hijos Mario, Mauricio y Ana Cristina, […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *