El regalo que no tenía precio
Al terminar la enseñanza, un discípulo se quedó rezagado.Tenía el ceño fruncido y el corazón encogido.—Maestro, estoy triste. Quiero regalarle algo de valor a miamada, pero tengo muy poco dinero.El Maestro lo observó con afecto.—¿Cuánto dinero tienes?El joven le mostró unas cuantas monedas.—Y dime, ¿cuánto tiempo tienes?—¿Tiempo? Ese sí tengo.El Maestro sonrió.—¡Entonces eres más rico […]
