Mario Montalvo Ortega

Viviendo con Sentido

Steve Jobs el iconoclasta.

El iconoclasta siempre será irreverente, rebelde, desconocerá normas, maestros y autoridades y será contrario a los dogmas. Jamás será ortodoxo, seguidor, adulador, halagador o alabador.

Según el neurólogo Gregory Berns de Emory University, los iconoclastas con éxito tienen una atracción por las nuevas experiencias, en su libro “iconoclasta: un neurocientífico revela cómo pensar de manera diferente”, escribe: “para ver las cosas distinto de como las ven los demás, la solución más efectiva es bombardear el cerebro con cosas que nunca haya encontrado antes. La novedad libera el proceso perceptivo de los grilletes de pasadas experiencias y fuerza al cerebro a formular juicios nuevos”

El gran secreto del éxito de Jobs esta en el hecho de que él no veía las cosas diferente de cómo las vemos los demás, sino que las percibía diferente.

Ver no es lo mismo que percibir. Lo que separa al innovador del imitador es: la percepción.

Ver es el proceso por el cual los fotones de luz impactan las células receptivas de nuestra retina y transmiten impulsos neuronales a nuestro cerebro. La percepción es un proceso todavía más complicado mediante el cual nuestro cerebro interpretará estas señales.

Las personas de mi edad vivimos y vimos a las personas en las estaciones y aeropuertos luchando por cargar y empujar sus maletas, hasta que Bernard Sadow lo percibió diferente y pensó en ponerles ruedas, las primeras maletas con ruedas se vendieron en 1970. Imagínense, la rueda se inventó en Sumeria hoy Irak en el año 3,500 antes de Cristo.

Nuestro cerebro es la parte de nuestro cuerpo que más evolucionó y está diseñado para mantenernos vivos, por ello siempre buscará entre otras cosas la manera de ahorrar energía, todos hemos escuchado que somos personas de hábitos, así al ir de mi casa a la oficina de manera automática iré por las mismas calles, esta es una forma de ahorrar energía al no tener que pensar.

Entonces si la clave para pensar diferente es percibir de manera diferente, tendré que bombardear mi cerebro con nuevas experiencias y conocimientos, pero al buscar experiencias nuevas le estaremos pidiendo que gaste energía cuando su papel es ahorrarla y conservar la mayor energía posible.

No será fácil, pero es indispensable salirnos muy frecuentemente de nuestra zonas de confort tanto física como mentalmente, entonces dispararemos las sinapsis y mejoraremos las posibilidades de generar nuevas ideas para nuestro trabajo y nuestra vida.

Pero si logramos hacerlo obtendremos el “premio gordo” ya que ampliaremos y transformaremos nuestra actividad profesional, nuestro negocio y lo más importante nuestra vida y la comprensión de la experiencia humana.

“La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas”. Erich Fromm

Mario Montalvo Ortega 

Artículos relacionados

Tanto tienes, tanto vales. Viviendo con Sentido.

¿Estas afirmaciones las hemos convertido en axiomas fundamentales que rigen nuestra vida? Si es así, ¿qué ha pasado con nuestra idea del mundo, en que momento la hemos pervertido y el utilitarismo y la rentabilidad económica sentaron sus reales y la están vaciado? ¿Cómo hemos llegado a la mercantilización de la enseñanza, de los centros […]

La codicia. Viviendo con Sentido

Yo soy la codicia, engendrada por un avaro en un bolsón de cuero, y, de cumplirse mis deseos haría que esta casa y cuantos en ella hay se convirtieran en oro para poder encerrarlos en mi buen cofre. ¡Oh, mi dulce oro! Christopher Marlowe Codicia según el diccionario: Deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *