Mario Montalvo Ortega

Viviendo con Sentido

Resiliencia (V)

“Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómo”

                                                                                                      Friedrich Nietzsche

Gerald Huther en su libro “Biología del miedo” nos explica que el  estrés es un maravilloso invento de la naturaleza, que ayuda a los seres vivos a primero enfrentar y después superar los momentos críticos que vivimos.

En caso de peligro nuestro cerebro produce unas substancias que activan la producción de hormonas en las glándulas suprarrenales. Esta reacción hormonal es lo que llamamos estrés y tiene como fin el movilizar las energías de nuestro cuerpo para que se enfrente y sobreponga a las situaciones que nos amenazan la vida o los bienes que esta proporciona. De esta manera competimos por la comida o enfrentamos al enemigo mediante la reacción instintiva que se desencadena.

Pero, ¿Qué ocurre cuando las amenazas se convierten en permanente y no desaparecen, y de la emergencia  constante aparece un estrés  que se convierte en duradero?, este nos afectará profundamente llevándonos a ser títeres que actúan motivados por el descontrol que provoca el miedo. “La seguridad es más que nada una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada”.     Helen Keller

MMO 2020 Mérida Yucatán México

Artículos relacionados

La codicia. Viviendo con Sentido

Yo soy la codicia, engendrada por un avaro en un bolsón de cuero, y, de cumplirse mis deseos haría que esta casa y cuantos en ella hay se convirtieran en oro para poder encerrarlos en mi buen cofre. ¡Oh, mi dulce oro! Christopher Marlowe Codicia según el diccionario: Deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes […]

Resiliencia (VIII)

La ira gran enemiga de la resiliencia “La ira, un ácido que puede hacer más daño al recipiente en que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”. Séneca Séneca, fue uno de los máximos representantes del estoicismo, destacó por su comprensión de las emociones, y hoy al paso de tantos siglos […]

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *