Mario Montalvo Ortega

Viviendo con Sentido

El Padre Sabio

Un hombre acudió al Maestro y le preguntó:

“¿cuál es la responsabilidad más grande de un padre?”


El sabio lo llevó al jardín y señaló un pequeño árbol.


“¿Ves este retoño?”
“Sí”.


“Si lo riegas demasiado, sus raíces se volverán débiles. Si lo abandonas, se secará. Si intentas
estirar sus ramas para que crezca más rápido, lo romperás”.

El hombre guardó silencio.

Entonces el Maestro continuó:

“Muchos padres creen que sus hijos les pertenecen. Quieren decidir cada paso, cada sueño y cada
destino. Otros los dejan solos, pensando que crecerán por sí mismos. Ambos olvidan que un hijo
es como este árbol”.

“¿Y qué debe hacer entonces un padre?” preguntó el hombre.

El sabio respondió:

“Dar agua, pero no ahogar. Dar sombra, pero no ocultar el sol. Proteger del viento más fuerte,
pero permitir que la brisa lo fortalezca”.

El hombre meditó un momento y dijo:
“Entonces la tarea de un padre es difícil”.

El maestro sonrió.
“Sí. Porque no consiste en crear un árbol a tu imagen, sino en ayudarlo a convertirse en aquello
que ya estaba destinado a ser”.

Y añadió:
“El buen padre no deja una huella en el camino de su hijo. Le enseña a caminar para
que encuentre sus propias huellas y haga su camino al andar”

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