Viviendo con Sentido

Nadie desea la adversidad.
pero cuando llega, escuchemos a los estoicos.


“Porque naturalmente estamos dispuestos a admirar más que cualquier otra cosa al
hombre que muestra fortaleza en la adversidad”.
Séneca


En nuestra vida, indiscutiblemente enfrentaremos la muerte, la enfermedad, el dolor y otras
adversidades, es en esos momentos cuando la sabiduría de los antiguos estoicos nos ayudan
a superarlas.


Una idea que comparten los estoicos es; no son los eventos que ocurren en el mundo o a
nosotros los que por sí mismos nos hacen sufrir, sino las ideas que nos formamos sobre estos eventos
. Nuestra mente filtra lo que experimentamos, es en ese momento cuando a través de la reflexión, la meditación, el informarnos y el razonamiento podemos cambiar los filtros, y entonces nuestra experiencia del mundo cambiará.


Van algunos consejos de los viejos estoicos:


Trabajar con lo que podemos cambiar, lamentarnos y estar con miedo es entendible pero no efectivo, por ejemplo no podemos cambiar que existe el covid, pero sí podemos cambiar la forma en que respondemos, y prepararnos con; una sana alimentación, ejercicio, sol, aire, mantener alcalino nuestro cuerpo, meditación, de manera que si nos contagiamos nuestro sistema inmune estará preparado para superarlo.

Escoger un modelo, personas que admiramos enfrentaron también adversidades, y supieron tener la voluntad de enfrentar grandes retos y hacer las cosas difíciles, pensemos en las personas que admiramos y preguntémonos ¿como habrían respondido en nuestra situación?, hace unos días compartí un aforismo de uno de mis modelos, Helen Keller, ciega y sorda a partir de los diecinueve meses de edad.

Piensa en lo peor que te podría ocurrir, luego que lo conozcas y aceptes, trabaja para lo mejor, nuestros miedos y emociones negativas nos golpean con mucha fuerza cuando sucede algo que no esperábamos y para lo que no estábamos preparados.

Disfrutar y muchísimo lo que está a nuestro alcance y hacer lo que podemos hacer, estar enfrentando una dificultad por grande que sea no nos impide: sentir en el corazón el amor que recibimos y damos, acariciar a todos con el corazón, escuchar buena música, desempolvar y afinar esa antigua guitarra para tocar y cantar la música de mi juventud, ver buena televisión, leer buenos libros, tener buenas conversaciones con los hijos y amigos, restablecer plenamente mis relaciones, poner nuestra mano en el corazón y agradecer, agradecer, agradecer todo lo hermoso que ha sido nuestra vida, lo que nos ha dado y nos sigue dando.


Decía Séneca, “las cosas buenas que pertenecen a la prosperidad deben desearse, pero las cosas buenas que pertenecen a la adversidad deben admirarse, porque dependen de nosotros”

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