Mario Montalvo Ortega

Viviendo con Sentido

¿El dinero es tú dueño?

Preguntó el discípulo, “¿Maestro el dinero es bueno?”, el Maestro le respondió; “depende de lo qué sea para ti, porque es un excelente sirviente y un pésimo amo”

Tengo el privilegio de contar con un gran amigo que su casa es cómoda y funcional no de lujo, su automóvil no es del año, siempre viste con ropas modestas, dispone de un sueldo, no le preocupan las altas y bajas en la bolsa de valores, ni el precio del dólar y mucho menos pagar impuestos, pero sorprendentemente el dinero fluye hacia él y de inmediato lo entrega a personas que lo necesitan.

Lo que veo es a un hombre feliz y estoy convencido de que el dinero no lo afecta ya que no lo busca y tiene lo que necesita 

Tengo otro amigo, que posee muchas empresas y propiedades de gran valor, su casa es realmente hermosa, tiene ingresos muy elevados, no le preocupan los impuestos porque los paga,  no tiene un peso fuera del país o en paraísos fiscales. Participa únicamente en proyectos que alimentan su alma y la de los empleados de sus empresas, financia en secreto una fundación de su creación, una importante parte de sus utilidades las invierte en  apoyar a jóvenes emprendedores para crear empresas con responsabilidad social.

Este amigo es también feliz siempre, a él tampoco el dinero lo afecta ya que no lo busca y tiene lo que necesita.

Estos dos amigos son felices, uno tiene modestos ingresos y el otro es muy rico, pero veo varios comunes denominadores en ellos: 

Viven sus sueños y no se la pasan soñando sus vidas

Ellos poseen al dinero y no el dinero a ellos

No están obsesionados con el dinero

Las visiones de su corazón les conducen hacia el éxito económico y no a la ansiedad

Sus logros no lo miden por el monto de sus cuentas en el banco o el valor de sus propiedades

Tienen un gran sentimiento de agradecimiento por sus logros y por lo que tienen

Ambos amigos son realmente muy ricos porque el dinero desempeña un papel secundario, ya que lo importante para ellos es la búsqueda de su realización y de la unidad espiritual.

Por ello afirmo que: “No debes pensar que el dinero lo hace todo o acabarás haciéndolo todo por el dinero” y  que  “la riqueza es la habilidad para experimentar totalmente la vida” 

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